martes, 21 de abril de 2020

Cansada de oír: "el virus me mata" (Antipoesía)

mujer asustada |

Cansada de oír "el virus me mata" (Antipoesía)

Ya estoy cansada de esta gente mojigata
¡Qué el virus me mata!
¡Qué el virus me mata!
¡Ándate al baño que una diarrea también te mata!

No quieren contagiarse, y como lobos astutos esperan que la policía se vaya,
y salen de sus casas como ratas.

Rezan diez Ave María para no contagiarse
y cuando su vecino les pide prestado plata
le niegan con excusa barata.

Ayer mi vecino peleaba en el mercado por un kilo de azúcar con su cara descuadrada,
ni se había bañado y fue la banco orondo a su soldada.

Los días pasan todos en zozobra en casa
a ese virus no lo he visto, pero tantos hablan de él,
que ya me estoy forrando con una gruesa coraza.
Tarde o temprano viejos o jóvenes, sanos o enfermos caeremos en las redes de la muerte,
entonces ¿para qué tanto revoltijo y drama?

Mejor el día disfruta, aliméntate bien y haz tus tareas cotidianas,
pensando si te mata o no te mata
te estás muriendo varias veces,
hombre frágil, mente de hojalata.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados




ODIO (antipoema)

Para qué sirve el odio?

ODIO (antipoema)

Odio,
tu puñete golpea insistente en mi alma
y tiñe con sus brochazos  mi ser:
Odio a la gente que aparenta,
que siente, que ama, que tiene;
¡Odio ala gente que miente!

Odio,
ese gato negro en el tejado mirándome todo el día
¡Mentecato!

Odio el sonido de tus zapatos
cuando llegas borracho y sin dinero.
Esas bocinas ruidosas de los autos
en las grandes ciudades
¡Son un martirio!

Odio esta canción
que me recuerda,
que me engañaste,
¡Rata inmunda!

Odio el sonido del reloj
en inmensas horas, yertas.

Y esas noticias horrendas en la televisión,
exhibiendo muertos en sus ventanas.

Odio todo lo que la gente hace diariamente,
como corderos,
como autómatas animalizados.

Odio tener que salir a comprar
y ver rostros de tendederos avaros
 y viejas espiándome hasta la cola.

Hoy odio todo,
no sé porque;
solo odio.

Odio,
tener que rezar antes de dormir,
porque si no rezo,
me consumen estas iras, estos odios,
como lenguas de fuego.

Acabó mi día,
me duermo en mis torturas,
hasta luego.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados-Perú